• Actores del Área Marina Protegida Pitipalena-Añihué presentan en el IMPAC4 proyecto pionero de construcción de plan de manejo desde la comunidad

Jueves 7 de Septiembre de 2017

Los poco más de 200 habitantes de puerto Raúl Marín Balmaceda trabajan junto a la seremi del Medio Ambiente de Aysén y World Wildlife Fund (WWF) para crear el primer trabajo colaborativo de este tipo, y avanzar en una administración conjunta con el Estado del ecosistema que los rodea.



Durante los últimos cuatro días, los diversos salones y foros del 4º Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas (IMPAC4) que se desarrolla en La Serena y Coquimbo, han recogido la visión científica y el debate respecto de la protección de los océanos, pero también han sido sitio para analizar diversas experiencias de manejo de estas áreas y el rol fundamental que en ello cumplen las comunidades costeras para avanzar en su protección efectiva.

Hoy, en el Pabellón Chile de la muestra, los distintos actores que participan en el Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU) “Pitipalena-Añihué”, creada el año 2014, expusieron un trabajo inédito que se realiza en el país en cuanto a la vinculación de las comunidades con la protección de los ecosistemas marinos.

En la localidad de Puerto Raúl Marín Balmaceda, en la Región de Aysén, por primera vez en Chile las organizaciones locales se involucran en el diseño del plan de gestión de un área protegida. Para ello, crearon una fundación dedicada a esta tarea y a su futura administración, trabajo que realizan en conjunto con la seremi del Medio Ambiente de la Región de Aysén y la organización WWF-Chile.

Su objetivo es no solo garantizar y ser responsables del resguardo de sus ecosistemas, sino también obtener los beneficios ambientales, económicos y sociales que este trabajo les traerá en el largo plazo, para ellos y para sus hijos.

Rodrigo Parra, representante de la Fundación Pitipalena-Añihué, explicó que históricamente Raúl Marín Balmaceda ha sido acceso marítimo y fluvial a la Patagonia Norte, con un ecosistema que se encuentra con muy poco impacto y donde viven poco más de 200 personas.

Allí el AMCP-MU Pitipalena-Añihué protege casi 240 km2 de superficie de agua con sus humedales, cientos de kilómetros de costa, de ríos, islas y canales, en una zona aislada y de clima extremo donde sus habitantes llevan más de medio siglo. Hoy, dice Parra, enfrentan amenazas como la pesca foránea, la contaminación de origen local y la que llega arrastrada por vientos y corrientes, y los peligros potenciales del incipiente turismo y de otras actividades, y por ello su compromiso con la protección de sus ecosistemas.

“Esta historia la vemos con optimismo, como una oportunidad a tiempo para salvaguardar la salud de estos ecosistemas para las generaciones futuras. Ha sido un trabajo colaborativo real en el que hemos participado activamente, donde todos los actores locales han podido contribuir desde su conocimiento del área. Esperamos que nos vaya bien, y aunque cada lugar y comunidad es distinta, esperamos que otras comunidades sigan el ejemplo y logren la protección de sus entornos marinos”, dice Parra.

Al respecto, la seremi del Medio Ambiente de Aysén, Susana Figueroa, destaca que “los países y los gobiernos necesitamos ciudadanos comprometidos con su entorno, hombre y mujeres responsables con su tierra. La construcción de los planes de manejo, que son las normas con las que las áreas protegidas se administran, es una materia en desarrollo que no debe verse como un impedimento sino como una oportunidad para tener una reglamentación que sea mucho más coherente con la realidad que cada comunidad vive”.

Y en ese sentido, el trabajo de los habitantes de puerto Raúl Marín Balmaceda está marcando un camino pionero en Chile, y así lo afirma Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, quien señala que en este proyecto “hay muchos hitos muy interesantes: se creó una fundación que es verdaderamente de la comunidad para empezar a manejar esta área; luego, la seremi de Medio Ambiente, el Estado, se sumó a este trabajo por proteger el área, y finalmente el trabajo nuestro y de otras ongs. Ahí hay una relación virtuosa, donde cada parte aporta su experiencia. Esto es lo que permite una protección real”.

Propuesta preliminar

Tras un largo trabajo entre estas tres instancias, han desarrollado ya una propuesta preliminar de plan de manejo utilizando estándares abiertos para la práctica de la conservación, considerando la planificación participativa como elemento fundamental para garantizar un manejo efectivo del área en conjunto con la comunidad, hecho que finalmente garantiza la conservación.

Se trabajó con la comunidad en varios talleres de difusión, educación y participación para definir las amenazas y los objetos de conservación del AMCP-MU, su visión y las estrategias de manejo, entre otros. De esta forma, en junio de este año se definió con la comunidad una propuesta de zonificación para el manejo del área con tres categorías (protección de ecosistemas, aprovechamiento sustentable de recursos naturales, y área de uso público productivo de alto impacto), y cuatro estrategias de protección: efectiva fiscalización de pesca foránea, acuicultura sustentable, turismo sustentable y pesca artesanal sustentable.

Hoy trabajan en ajustar este plan de manejo, validarlo con todos los actores y finalmente obtener su aprobación formal para iniciar la implementación de estas estrategias. Será la culminación de un trabajo inédito, y que permitirá a los habitantes de puerto Raúl Marín Balmaceda involucrarse activamente en la gestión de su ecosistema.

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