• Chile lidera encuentro internacional para combatir el cambio climático y la contaminación local

Miércoles 26 de abril de 2017

La Coalición del Clima y Aire Limpio (CCAC), con más de 50 países miembro, se reunió en Santiago para debatir e intercambiar experiencias en torno a los llamados contaminantes de vida corta, los más dañinos para la salud y que son los responsables de los problemas del aire, de muchas ciudades del mundo.

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Somos la primera generación que siente los efectos del clima y la última generación que puede hacer algo para combatirla. Ese es el desafío que se plantea la agenda de cambio climático al incorporar a los contaminantes de vida corta. Tener la posibilidad de actuar ahora en la mitigación de las emisiones de contaminantes locales en el corto plazo, sin dejar de actuar también en la reducción de los gases de efecto invernadero en el largo plazo.

Con esta premisa, los representantes de la Coalición del Clima y Aire Limpio (CCAC), cuya co-presidencia ostenta el ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, se reunieron en Chile con un agenda de más de cinco días de intercambio de experiecias en torno a los llamados contaminantes de vida corta, y la importancia de mejores prácticas para la mitigación del carbono negro. “La contaminación local hoy comienza a tener relevancia a nivel global y en el contexto del cambio climático”, aseguró la autoridad ambiental durante el evento.

“Si somos capaces de abordar los contaminantes de vida corta (carbono negro u hollín, metano y ozono), agregó el ministro Mena, seremos ser capaces de reducir el aumento sostenido de las temperaturas planetaria, y tener un futuro climático seguro en menos de 1,5 grados de aumento. Abordar los contaminantes de vida corta y el cambio climático, traerá beneficios a nivel local: un aire más limpio y un clima seguro para Chile”.

Clima y aire limpio

El ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, instó a trabajar integradamente acciones que reduzcan tanto las emisiones de CO2; así como también, las partículas de carbono negro emitidas principalmente por la quema de combustibles fósiles y biomasa: “Chile definió como una prioridad estratégica la mitigación de los contaminantes climáticos de vida corta, los cuales nos comprometimos a reducir en la Contribución de Determinación Nacional, Acuerdo de París, lo que se ha visto reflejado en las políticas ambientales que  emprendemos como país, como los planes de descontaminación atmosférica, la promoción e introducción de un transporte más limpio y la ley de fomento al reciclaje”.

A esto se suman acciones a nivel internacional, como el apoyo que dio Chile mediante la enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal, a través del cual se promueve mejorar la eficiencia energética de equipos de refrigeración y aire acondicionado, al retirar los perjudiciales hidrofluorocarbonos (HFC’s), otro contaminante climático de vida corta.

El encuentró reunió a representantes dde de 52 países, miembros de la Organización Mundial de la Salud, la OCDE, y destacados científicos se reunieron como Helena Molin Directora de la Coalición de Clima y Aire Limpio para Reducir los Contaminantes Climáticos de Corta Vida (CCAC James Lents, de la Internacional Sustainable Systems Research Center, USA; Drew Shindell SAP chair, Tami Bond de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Illinois; presidenta del Centro Molina de Estudios Estratégicos en Energía y Ambiente en La Jolla, California; Laura Gallardo y Nicolás Huneeus del Centro para el Clima y la Resiliencia (CR2), entre muchos otros.

La CCAC, se formó el año 2012, lucha por proteger el clima para las próximas generaciones y mejorar la calidad del aire, mediante la mitigación de las emisiones de los contaminantes climáticos de vida corta, basándose en la evidencia de la ciencia y en la incorporación de tecnologías que apunten a mejorar la calidad de vida de las personas. Actualmente, cuenta con 113 socios que incluyen a 52 países, 17 organismos intergubernamentales y 45 organismos no gubernamentales.

La reducción de los contaminantes climáticos de corta duración (carbono negro, metano y HFC) puede reducir el calentamiento global proyectado en 0,6 grados Celsius y proporcionar beneficios sustanciales para la salud y los objetivos de desarrollo sostenible. Tanto el mundo científico como las comunidades han reconocido el elevado potencial de calentamiento atmosférico del metano y de los HFC; y se han adoptado medidas para reducir ambos.