Con Plantación de Arbusto Endémico de la región de Coquimbo se inicia lanzamiento del Plan de Recuperación y Conservación del Lucumillo

Se espera que, después de 20 años de aprobado el plan, la especie tendrá que mantener la densidad actual de individuos adultos y en estado de conservación, mientras que el 30% de su hábitat debería contar con alguna figura de protección.

Se dice que sólo se protege y conserva lo que se conoce, y para varios habitantes de la región de Coquimbo, la especie vegetativa, Myrcianthes coquimbensis, más conocido como “Lucumillo, aún es un misterio. Se trata de una especie única en el mundo, que crece sólo a lo largo de la costa de la provincia de Elqui, desde Totoralillo hasta “Punta Barrancones”. En el año 2008, fue catalogado en peligro de extinción, debido a la disminución en la calidad de su hábitat, a consecuencia de la urbanización. Con la finalidad de preservarlo, se realizó el lanzamiento del Plan de Recuperación, Conservación y Gestión (RECOGE) del Lucumillo, para informar las líneas de acción que llevará a cabo el Ministerio de Medio Ambiente, junto a los municipios de Coquimbo, La Higuera, La Serena, Universidades y Servicios Públicos, con el objetivo de evitar su desaparición del borde costero.

El Seremi de Medio Ambiente Cristian Felmer, indicó que “estaremos trabajando durante todo el período de Gobierno del Presidente Sebastián Piñera en poder mejorar la condición en la que se encuentra la especie, que es tan emblemática para la región de Coquimbo”, afirmó la autoridad ambiental.

Además en la instancia, se plantó un Lucumillo en el frontis de la casa de la Cultura de Coquimbo,  para que la comunidad pueda conocerlo de cerca. Su distribución está restringida, en sus límites norte y sur, por las playas de Los Choros y de la Bahía de Guanaqueros respectivamente, habitando en una franja costera de 83 km, cuya humedad marina favorece la germinación de la especie.

Para José Toledo Rojo, integrante de Rukalafken, agrupación que ha trabajado más de cinco años, educando y germinando la especie endémica del desierto costero, señaló que “el lucumillo es nuestro, es de Coquimbo y es la única que existe en el mundo y debemos cuidarla”.

En ese sentido, dentro de las ocho amenazas que identificó el plan RECOGE Lucumillo, se encuentra la urbanización, la cual ha ido deteriorando su hábitat, afectando su rol dentro del ecosistema, porque su fruto es la fuente de alimento de la fauna nativa y su flor da néctar y polen a insectos y aves. Ante los reiterados intentos de evitar vulnerar el hábitat de la especie, se entregó un reconocimiento a Aliro Osorio Barrera, por su constante compromiso de conservar el ecosistema e intervenir lo menos posible el arbusto endémico.

Marcos Ape, familiar de Osorio, sostuvo que “nosotros como familia desde el año 1993 hemos intentado conservar el lucumillo, básicamente evitar que se saque tierra de hojas, ya que antes iba mucha gente y dejaba las raíces al aire, lo cual nos generó varios altercados que han ido disminuyendo”.

Por otra parte, Verónica Peña, inspectora general del colegio Caleta San Pedro de La Serena, establecimiento educacional que posee certificación ambiental, y que también recibió un diploma por su participación dentro del plan, cuenta que “en el colegio hemos trabajo para proteger la especie que nos regalaron, la hemos tratado de conservar, lo cual no ha sido fácil. Nos muestra a todos que es una tarea que hay que tomarse en serio”.

Plan de Recuperación, Conservación y Gestión del Lucumillo

Este plan fue aprobado por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad en el año 2018 y fue publicado en el Diario Oficial a finales del mes de noviembre, siendo el segundo plan aprobado, luego del Ruil en la región del Maule.

Para elaborar el plan RECOGE Lucumillo, se identificaron ocho amenazas, que de no controlarse, provocarán la extinción de la especie: parcelación, cambio climático, construcción de huellas y caminos privados sin regulación, la urbanización, proyectos de inversión, construcción de caminos públicos, extracción de tierra de hojas y los vertederos clandestinos y microbasurales.

Finalmente, una vez definidas las dificultades, se continuó con la creación de líneas de acción que permitan la supervivencia de la especie. Entre las principales medidas está la de conservar el lucumillo y su paisaje, entre propietarios de terrenos pequeños y dueños de predios grandes; implementar mecanismos para mejorar la gestión municipal a favor de su conservación; incorporar a la especie en la gestión y planificación territorial; elaborar un programa de difusión y sensibilización del lucumillo; realizar investigación asociada a las acciones del plan y su monitoreo.

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