• Nueva política nacional busca reducir en cerca de 30% la generación de basura en Chile

Lunes 29 de febrero de 2016

Plan que se lanza en abril fijará ordenanzas para multiplicar puntos limpios e incrementar el reciclaje, para pasar del actual 10% a un 25% del total de residuos domiciliarios.

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El reciente incendio en el relleno de Santa Marta, que causó una nube de humo y mal olor que se propagó por todo Santiago, puso de relieve un efecto no deseado del crecimiento urbano y económico: el incremento de los desperdicios que generan los chilenos y la complejidad de su gestión.

Según estimaciones del Ministerio de Medio Ambiente, cerca de 6.140 toneladas de basura acumulan los 112 vertederos y 38 rellenos sanitarios del país cada año. De esos desperdicios, apenas el 10% -unas 614 toneladas- es reciclado, lo que sitúa a Chile entre los países con una menor cultura de reutilización de desperdicios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Aunque la magnitud de la basura ha ido incrementándose a lo largo del tiempo (si a inicios de los 90 sobrepasaba el medio kilo diario, hoy cada persona produce 1,1 kilos de residuos cada día), la tendencia al alza es contraria a la que muestran los países de mayor desarrollo económico, que estabilizan o bajan la basura generada por habitante año a año. En esa línea, el Ministerio de Medio Ambiente está preparando una nueva política nacional de gestión integral de residuos sólidos, que será presentada al país en abril.

Se trata del primer plan de este tipo, desde la presentación del elaborado en 2005, que -entre otras cosas- logró incrementar la cobertura de rellenos sanitarios y trazar la instalación de puntos verdes.

En la nueva estrategia, se buscará profundizar y formalizar una cultura de reciclaje en Chile, con el propósito de incrementar el actual 10% de reutilización de residuos a un 25%.

“La tasa de generación de basura en el país es alta. Nos debiera preocupar a todos. Queremos revertir una sensación de que generar residuos en Chile es gratis, tanto a nivel industrial, empresarial o domiciliario. Se cree que no tiene costos, pero son altos para municipios y el país”, señala el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier.

Entre los cambios que plantea la reforma, está la creación de ordenanzas municipales de recolección diferenciada, que establecerán sanciones a quienes no cumplen con la separación de residuos en puntos limpios. Asimismo, esta nueva facultad permitirá multiplicar la instalación de zonas de reciclaje y fomentarlas en nuevos desarrollos inmobiliarios.

Por otra parte, la política incluye los cambios que traerá el proyecto de ley de fomento al reciclaje, que hoy está en segundo trámite legislativo y que busca ser aprobado este semestre. Esta iniciativa legal obligará a los productores (como fabricantes de electrodomésticos) a hacerse cargo de todo el ciclo de vida de un producto, desde su fabricación hasta su desecho. Así, por ejemplo, podrán establecer programas para el recambio de un refrigerador, al fomentar la compra de uno nuevo con un descuento por la entrega de un antiguo.

También algunos de estos productores, que serán incentivados económicamente para retirar los productos antiguos, podrán instalar contenedores en la vía pública para el depósito de artículos de los que se deben hacer cargo.

“Hay incentivos para que sean materia prima que se reincorpora a los procesos productivos generando ahorros”, añade.

En cuanto a la basura orgánica, el plan busca fomentar prácticas de compostaje domiciliario o uso de algunos residuos como tierra fertilizada.