• Renace el loro tricahue tras estar al borde de la extinción

Viernes 14 de Julio de 2017

Sus poblaciones -que fueron diezmadas por la pérdida de su hábitat, la cacería y especialmente su captura para venderlos como mascotas- se han multiplicado más de treinta veces en 25 años.



En 1990, el loro tricahue figuraba como una de las especies más amenazadas por la extinción, junto con el huemul, la chinchilla y el picaflor de Juan Fernández.

Al año siguiente, el censo anual de Conaf realizado en la cuenca del Río Cipreses (Región de O’Higgins), que posee una de las mayores poblaciones de esta ave endémica, registraba el avistamiento de solo 104 individuos, un mínimo histórico.

Afortunadamente, 26 años después, los números han mejorado radicalmente. “Hoy registramos en la misma área 3 mil 400 individuos. Esto muestra una población bastante sana, que se ha recuperado de una manera increíble; más de 30 veces lo que registramos en 1991”, destaca Fernando Aizman, gerente de áreas protegidas de Conaf, quien presentó estos resultados en un taller sobre monitoreo de fauna realizado recientemente.

Coincide el ornitólogo Eduardo Pavez, quien preside AvesChile y también ha monitoreado el área. “Lo que hemos visto, especialmente en los últimos 11 años, es un incremento significativo en O’Higgins, que se ha replicado en las otras dos regiones donde vive”.

Es así como en el Maule ha aumentado de 1500 ejemplares en 1987 a 2891 en 2016.

En Coquimbo también han habido cambios positivos. Mientras en la década de los 80 la población apenas llegaba a 150 individuos, hoy superan los 1300 ejemplares. “Es el mejor ejemplo en Chile de la efectividad de un programa para conservar una especie en extinción”, asegura Pavez.

Aunque históricamente este loro había ocupado el territorio desde Atacama a Valdivia, para fines del siglo XX sus poblaciones habían sido diezmadas por la pérdida de hábitat, la cacería y, especialmente, la captura de pichones para su venta como mascotas.

Nuevos registros

Justamente la creación de la Reserva Nacional Los Cipreses, en 1985, tuvo como uno de sus objetivos proteger sus nidos.

Ese mismo año, la Conaf, con el apoyo del SAG, puso en marcha un programa de conservación y manejo de la especie, que se vio reforzado en 2001 con un plan nacional de conservación. Además se impulsó un plan de educación en la comunidad.

El aumento de la población está llevando al ave a recolonizar áreas desde las que había desaparecido.

“Se están viendo de forma regular en la Región Metropolitana”, cuenta Pavez. “Hay constantes registros en la zona de Pirque y el Cajón del Maipo. Además, las poblaciones se están expandiendo desde Coquimbo hacia Atacama”.

Pero también surgen nuevos desafíos. En busca de alimento, algunos tricahues han comenzado a ser atraídos por los cultivos de avellanas y nueces, porque les resulta fácil extraerlas.

“Es un problema bastante incipiente, todavía no afecta la producción, por lo que no hay reclamos”, dice Eizman. No obstante, en forma preventiva ya están tomando contacto con los productores para sensibilizarlos sobre el valor único de la especie.

Publicado en El Mercurio